Webcams Travestis: Las mejores Live Cams con Travestis

¿Crees que sientes atracción por los travestis?
Averígualo con nuestras webcams de travestis

De verdad. Sal de dudas.

Sin riesgos. Sin miedos. Sin compromiso.

No tendrás que quedar con uno si no quieres.

Míralo desde la seguridad y comodidad de tu hogar (y déjate ver si lo deseas).

Interactúa con ellos. Charla, pídeles cosas, resuelve tus dudas…

¡Y, sobre todo, disfruta!

Mi amigo, su novio travesti y cómo las webcams cambiaron sus vidas para siempre

Deja que te hable de mi amigo Esteban.

Esteban ha sido mi mejor amigo desde que éramos chavales. Fuimos a la misma guardería, al mismo colegio y al mismo instituto.

Siempre nos hemos llevado genial y, visto lo visto, hemos acabado llegando a destinos vitales parecidos (aunque cada uno llegó por una vía diferente).

Como ya deberías saber, mi novia es una mujer trans. Tardé un poco en contárselo a mi amigo Esteban, por el miedo que me daba que me juzgase o dejase de ser amigo.

Pero se lo acabé contando y no sólo no dejó de ser mi amigo, sino que se abrió conmigo y me contó su propia historia.

Resulta que, cuando tenía 18 o 19 años, Esteban empezó a tener cierta atracción por la idea del travestismo.

Sabía que él no lo era, pero había algo que le atraía. Desde un punto de vista muy abstracto. Aún hoy le cuesta explicarlo.

Se sentía atraído por lo que representaba. Pero, en aquel momento (hace unos 15 años), era un tema que no estaba tan extendido como lo está hoy.

Había muchos más prejuicios y era difícil encontrar vídeos, webcams, webs de citas o cualquier cosa semejante.

Y no digamos ya el quedar con un travesti… ¡Tenías que irte a los bajos fondos a altas horas de la noche y correr un montón de riesgos!

Era un mundo muy turbio.

Pero el caso es que todo aquello le atraía bastante. Eso sí, al mismo tiempo, le asustaba.

Le daba mucho miedo y vergüenza. Ya sabes, el temor al rechazo y todo eso… Si hoy te parece que hay prejuicios, estigmas y tabús… ¡imagínate hace 15 años!

Total, que, durante mucho tiempo, evitó entrar en ese mundillo. A pesar de que, al masturbarse, aunque no quisiera, a menudo se le cruzaban imágenes de travestis.

¡Incluso soñaba con ellos!

Cuando veía porno, veía porno normal. Heterosexual.

En aquel momento, por suerte (o por desgracia, realmente), las webs porno no te sugerían tantos vídeos alternativos (de transexuales o travestis). Así que le resultó fácil mantenerse alejado.

Y, por supuesto, como yo, se echó novia.

Y se casó.

Debía tener unos 27 años cuando se casó.

Pero ya sabes cómo es esto: Cuando algo te atrae, te atrae.

Y punto.

Y llegó un punto en el que, mientras lo hacía con su mujer, imaginaba que era un travesti.

No te sorprenderá que su postura preferida fuera a 4…

Pasaron los años y, aunque la quería mucho, notaba que le faltaba algo.

Y las webs porno ya empezaban a recomendar vídeos alternativos. También se expandía la idea del hentai y se normalizaba (un poco) el tema trans y queer en los medios y en la política.

Con todo eso, poco a poco, Esteban fue asomándome a los vídeos porno de travestis.

¡Pero él seguía convencido de que era hetero y de que le gustaban las mujeres!

O eso se quería contar a sí mismo…

Estuvo así durante un par de años. Con su mujer durante el día y viendo vídeos de travestis por la noche.

Como puedes imaginar, no era el mejor plan posible. Quizá tú también estés en ese punto.

Esta fue la historia que él me contó. Ese es el momento en el que él estaba.

Claro, yo ahí ya llevaba unas semanas con mi novia futanari y la había conocido a través de las webs de webcams.

Y yo en esas webs de webcams trans había visto a muchos travestis, también. A mí no me atraía, pero estaban ahí.

Así que pensé… ¿Y si él puede encontrar un travesti a través de una de esas webcams de travestis igual que yo encontré a mi novia?

Se lo comenté.

Al principio fue reticente, pero, al cabo de un par de días, me dijo que había probado.

Como bien sabes, yo perdí algún tiempo en chats, redes sociales, foros y demás buscando una transexual para mí.

Él se ahorró ese tiempo gracias a mí y, directamente, acudió a las webcams.

Y no tardó en ver su potencial para resolver su situación (Esteban siempre ha sido más listo que yo).

A fin de cuentas, no había dudas: Eran travestis reales. Esos travestis que había visto en vídeos porno estaban ahí. Y le saludaban cuando entraba a sus webcams y sus chats.

Así que aquello le maravilló.

Al principio, no entendía cómo funcionaba aquello. Pero yo se lo expliqué: Podía charlar con los travestis y, de vez en cuando, ellos hacían algo más sexual.

Pero, si quería tener charlas profundas y ver más contenido sexual (y pedirles cosas), tenía que pagar.

Al principio, no quiso. Lógico, ¿no? ¡Por qué iba a pagar por investigar su sexualidad!

Yo pensé exactamente lo mismo.

Pero él no tuvo que estar meses perdiendo el tiempo en webcams sin pagar (es una pérdida de tiempo, es un hecho, porque no se centran en ti ni te dedican tiempo personalizado).

Yo se lo dije claramente: “¿Cuánto vale tu libertad? ¿Cuánto vale averiguar si realmente esto es lo que te gusta?”

La misma noche en que le dije eso, pagó a uno de los travestis que más le gustaban de todos los que había en la plataforma: Zafira.

Desde entonces, habló directamente con él durante semanas en sesiones privadas que podían durar horas.

Le contó su situación, tuvieron cibersexo, Zafira también se abrió con él… En fin, conectaron.

No me ha dicho cuánto le costó todo aquello, pero yo ya he estado ahí y sé que no es barato. Es un dinerillo. Tampoco espectacular ni nada que te vaya a arruinar, pero es un dinero.

Eso sí, tanto él como yo, hoy, coincidimos: El dinero mejor invertido de nuestra vida.

Entre juegos, charlas intrascendentes y mucho cibersexo, llegó el momento en que Zafira le dijo: “¿Te has atrevido ya a quedar con algún travesti?”.

Le dijo que no.

¡Es normal! ¡A mí me pasó lo mismo!

Le seguía dando miedo. Con él se sentía muy cómodo, pero no sabía qué se iba a encontrar por ahí.

Y se partió en dos cuando Zafira le dijo: “¿Quieres que quedemos un día?”.

Claro, Zafira sabía que ambos conectaban y se sentían muy cómodos. Y también sabía que, si le ofrecía algo así a mi amigo Esteban, éste aceptaría.

Y lo hizo.

A la semana siguiente, quedaron.

Fueron a tomar algo y, después, a casa de Zafira. Y fue la mejor noche de la vida de mi amigo.

Y entonces se dio una de esas situaciones que años después te siguen dando vergüenza cuando las recuerdas antes de dormirte. Le preguntó: “¿Cuánto te debo?”.

¡Qué ridículo!

Zafira se rió y le dijo que se guardara el dinero.

No quería dinero porque… ¡Le gustaba de verdad!

¿Qué cómo lo sé?

Porque, a día de hoy, Zafira es el novio de Esteban.

A los pocos días de ese encuentro, Esteban le contó la verdad a su mujer. Se lo confesé todo entre lágrimas.

Y la verdad es que se lo tomó muy pero que muy bien. Bueno, todo lo bien que alguien puede tomarse una noticia así, claro.

Le dijo que, si iba a ser feliz así, que lo hiciera sin importarle lo que pensara nadie.

Y así es como, gracias a las webcams, Esteban no sólo averiguó que le gustaban las chicas trans, sino que encontró a su novio travesti actual.

Así que te digo por experiencia (propia y ajena) que, si no sabes si esto es lo que realmente te gusta, pruebes.

No sabes lo que te espera… ¡Es un mundo precioso y con muchos más colores!

Personalmente, te recomiendo Tgirlscams.com, pero hay muchas más.

De hecho, como no sabes dónde va a estar tu Zafira, te recomiendo que, si puedes permitírtelo, entres en varias de ellas.

Más abajo, te recomiendo algunas otras.

Pero es que no sé si me gustan los travestis…

¡Esteban tampoco lo sabía!

Se sentía atraído por todo eso, pero no estaba 100% seguro de nada.

Seguro que hay muchos que, como él, entraron a una cam futa y resultó que no les gustaba.

¡Pero al menos salieron de dudas!

Muchos otros entraron y descubrieron un mundo nuevo en el que son mucho más felices.

Pero es que me da vergüenza…

Sé lo que es eso.

Tardé mucho en entrar en una webcam futa en parte por la vergüenza que me daba.

Y a Esteban le pasó lo mismo.

Es lo normal.

Para ambos era como si el simple hecho de entrar ya me demostrara que nos gustaban las transexuales o los travestis.

Y, seamos honestos: Es algo que da vértigo.

Pero te voy a decir una cosa: Entrar en una web de webcams travestis no significa que te gusten. Sólo quieres averiguarlo, y no hay nada malo en averiguarlo.

Pero es que hay más: Tampoco hay nada malo en que te gusten.

Hoy en día, todo el mundo es más abierto de mente.

Y cada vez más.

Así que no te reprimas, porque eso es algo que te está haciendo infeliz.

Y, como digo, el mundo tiene muchos más colores cuando te sientes libre.

Pero yo quiero tratar directamente con ellas…

¡Es que eso es precisamente lo que te ofrecen las webcam de travestis!

De hecho, tanto yo como Esteban dejamos los vídeos porno y los chats porque ninguna de las dos nos ofrecía lo que queríamos: Interactuar de verdad con un travesti o transexual real.

Las webcams te ofrecen eso, porque incluyen una ventana de chat e incluso micro. Así que puedes tratar directamente con ellos y, al mismo tiempo, verlos… ¡Ya sabes qué quiero decir!

Pero es que no quiero gastar dinero…

Yo tampoco quería. Y Esteban tampoco.

Pero piénsalo: ¿Cuánto cuesta ser libre?

Así de claro te lo pregunto, porque la realidad es que, ahora mismo, estás en una jaula.

Ya sea porque sabes que te gustan los travestis o porque tienes dudas, eso te está frenando y te está haciendo vivir en una jaula.

Y lo sé porque yo pasé por ahí. Y lo vi en Esteban.

Así que te pregunto: ¿Cuánto cuesta vivir la vida que quieres? ¿Cuánto cuesta tu libertad?

Charlar en stream con un travesti tiene un coste muy bajo si piensas en lo que te puede aportar.

Yo no te voy a recomendar webcams gratis, porque, durante mucho tiempo, las probé y no conseguí nada.

Fue en el momento en que pagué cuando una de ellas se centró en mí y, gracias a eso, acabamos conectando, quedando y en una relación que ya dura 4 años.

Y lo mismo le pasó a Esteban con Zafira.

Así que mi única recomendación posible es: Paga.

Sale a cuenta.

¿Cuál es la mejor cam travesti?

Cuando yo me empecé a interesar por este mundillo apenas había webs de webcams de travestis, pero, hoy en día, hay muchísimas más.

Ahora bien, a la que más cariño le tengo es a la que me permitió conocer a mi novia y donde Esteban encontró a Zafira.

¿Y cuál es esa web de webcams travestis?

Pues Tgirlscams.com.

Ahí es donde conocí a mi novia y donde Esteban conoció a Zafira, así que es la que te recomiendo utilizar.

Ahora bien, como digo, hoy en día hay muchas más.

Y, de hecho, como no sabes en cuál de ellas puede estar esperándote tu Zafira, mi consejo es que utilices tantas como sea posible (¡y te permita tu economía, claro!).

Así que, a continuación, te recomiendo algunas otras:

Lista de las mejores cams travestis online

Webcam de travestis gratis, ¿existen?

Sí, lo cierto es que sí existen. Ahora bien, no te las recomiendo. Habrá muchísima gente y el chico no se centrará en ti.

Pierdes el tiempo y no sales de dudas (al contrario, crecen). Lo sé porque a mí me pasó.

De todos modos, si quieres perder tu tiempo, aquí te dejo algunas: